Por qué se visitan siete iglesias


La "Visita a las Siete Casas" es una costumbre popular que consiste en visitar siete lugares donde esté el Santísimo Sacramento expuesto el Jueves Santo.

Esta visita simboliza el ir y venir de Jesús en la noche de la traición.

Esta costumbre nos invita a meditar en la entrega de Jesús por nosotros en su Pasión y al quedarse con nosotros en la Eucaristía.

En las diferentes visitas se deben hacer oraciones de perdón, de petición, de agradecimiento y de alabanza a Cristo por quedarse con nosotros en la Eucaristía.

El número siete encierra la idea de perfección. Las "siete" casas indica que uno quiere seguir a Cristo Jesús a todas partes y que quiere meditar profundamente su Pasión.




La tradición de visitar las ‘siete Iglesias’ nació en Roma y se ha ido adoptando en el mundo entero. Su iniciador fue el "gran santo" San Felipe Neri.

Es una costumbre popular en la que los fieles visitan siete Iglesias o Templos donde se encuentra el "Sagrario", el Santísimo Sacramento expuesto y resguardado para la comunión del Viernes Santo.

El recorrido que realizan el Viernes Santo muchos Católicos a "las siete Iglesias” es una tradición romana que se ha extendido por el mundo. "Desgraciadamente, esta religiosidad popular se vuelve hoy día en un ir y venir de gente que no saben a lo que van y creen que con visitar siete iglesias ya cumplieron, cuando ni siquiera se acercan a rezar delante del Santísimo", Esta costumbre tiene como los demás elementos de nuestro catolicismo, grandes valores cristianos y humanos que hay que saber conservar y profundizar.

Es una especie de peregrinación y sacrificio, en recuerdo de cuando Jesús fue llevado de un lado a otro, en el momento de ser enjuiciado y con esto da inicio su Pasión".

La visita de las "siete Iglesias", tiene un desarrollo semejante al Vía Crucis, ya que tiene siete estaciones y en las que se lee la Escritura, y se reza y medita sobre la Pasión del Señor.

"El que por enfermedad u otro impedimento no puede visitar siete Iglesias, puede hacerlo una sola vez en su Parroquia".

El Jueves Santo en que se inicia el Triduo Pascual, la Iglesia invita a los laicos a celebrar la institución del más grande de los Sacramentos, la EUCARISTÍA, participando en la Misa vespertina y después si la gente tiene la devoción y voluntad a honrar a Jesús en los monumentos (Sagrarios) que se colocan en los templos.

Por tal motivo, la gente que realiza la visita de las “Siete Iglesia”, debe tomar en consideración que en el monumento (Sagrario) se encuentra Jesús y acompañarlo con la oración para no caer en tentación.

Les invitamos a seguir esta devoción con las siguientes lecturas.



“¡Está tan callado y tan quieto el Señor en el Sagrario,que parece que en él no pide otro homenaje que el de nuestra adoración en silencio!”.

La visita a las 7 iglesias es una tradición, en la que los fieles católicos peregrinan por 7 Iglesias (donde no se pueda, se pueden hacer 7 visitas en la misma iglesia) para adorar a Nuestro Señor Jesucristo, presente en la Hostia Consagrada (verdadera, real y substancialmente en Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad), que se guarda en cada iglesia en un Sagrario adornado y embellecido con flores e iluminado con muchos cirios encendidos, en recuerdo de la institución de la Eucaristía en la Última Cena de Nuestro Señor el Jueves Santo; y para acompañar afectiva y devotamente a Jesús en los pasos de su Pasión, hasta el Viernes Santo en que recordamos su Muerte Gloriosa en la Cruz.

En este ejercicio piadoso se puede ganar una indulgencia plenaria, confesando y comulgando en la Semana Santa o en la siguiente semana.

“Vi (en el cielo) en medio del trono y de los cuatro vivientes y en medio de los ancianos, un Cordero, que estaba de pie, como degollado. Los cuatro vivientes y los veinticuatro ancianos se postraron delante del Cordero, y cantaron un canto nuevo, que decía: Digno eres de tomar el libro y abrir sus sellos, porque fuiste degollado y con tu sangre has comprado para Dios hombres de toda tribu, lengua, pueblo y nación. Digno es el Cordero degollado, de recibir el poder, la riqueza, la sabiduría, la fortaleza, el honor, la gloria y la bendición, por los siglos de los siglos. Amén. Y los ancianos cayeron de rodillas y adoraron”. (Apoc. 5, 6.9-10. 12.14).

Orar al principio de cada Estación:
Por la señal de la Santa Cruz…

F:Bendito y alabado sea el Santísimo Sacramento del Altar.
R: Sea por siempre bendito y alabado Jesús Sacramentado.

F: Mi Jesús Sacramentado, mi Dulce Amor y Consuelo.
R: Quién te amara tanto que de Amor muriera

F: Oremos: Oh Dios, que nos dejaste en este admirable Sacramento el memorial de tu Pasión; concédenos la gracias de venerar de tal manera estos sagrados misterios de Tu Cuerpo y de Tu Sangre, que experimentemos constantemente en nosotros los frutos de tu Redención. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.
R: Amén.


–A continuación se hace la Lectura y
meditación de cada Estación.

– Al finalizar cada estación:
Bendito sea Dios.
Bendito sea su Santo Nombre.
Bendito sea Jesucristo verdadero Dios y
verdadero Hombre.

Bendito sea el Nombre de Jesús.
Bendito sea su Sacratísimo Corazón.
Bendita sea su Preciosísima Sangre.
Bendito sea Jesús en el Santísimo
Sacramento del Altar.
Bendito sea el Espíritu Santo Paráclito.
Bendita sea la excelsa Madre de Dios, María Santísima.
Bendita sea su Santa e Inmaculada Concepción.
Bendita sea su Gloriosa Asunción.
Bendito sea el Nombre de María, Virgen y Madre.
Bendito sea San José, su castísimo Esposo.
Bendito sea Dios, en sus ángeles y en sus santos.








Primera Estación: 
La Institución de la Eucaristía

“Mientras comían Jesús dijo: en verdad os digo que uno de vosotros me va a entregar. Muy entristecidos comenzaron a decirle cada uno: ¿seré yo Señor? Él respondió: el que conmigo moja el pan en el plato, ese me entregará. El Hijo del Hombre se va según está escrito de Él, pero ¡hay del hombre por quien será entregado! más le valiera no haber nacido.

Judas dijo: ¿seré yo, Señor? Respondió Jesús: Tú lo has dicho. Mientras comían Jesús tomó el pan, lo bendijo, lo partió y lo dio a sus discípulos diciendo: Tomad y comed, ESTO ES MI CUERPO. Y tomando el cáliz y dando gracias se lo dio diciendo: Bebed de él todos, ESTA ES MI SANGRE DE LA NUEVA ALIANZA, que será derramada por muchos para la remisión de los pecados”. (Mat. 26,21-28).

“Yo soy el Pan de Vida que baja del cielo, para que el que lo coma no muera; si alguno come de este Pan, vivirá para siempre. Sino coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre no tendréis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre está en Mi y Yo en él”. (Juan 6, 34-38


–Meditación:
Solamente Dios, Nuestro Señor
Jesucristo, (y el Sacerdote en su Nombre)
puede convertir el pan en su Carne y el vino
en su Sangre, para alimento espiritual de
nuestras almas. Agradezcamos a Jesús este
regalo divino, y tratemos de recibirlo cada día,
con gran devoción y pureza del alma.
Bendito sea Dios…




Segunda Estación: 
El lavado de los pies.

“Sabiendo Jesús que su hora había llegado, para pasar de este mundo al Padre, como había amado a los suyos, los amó hasta el fin. Y acabada la cena, como el diablo ya había puesto en el corazón de Judas, hijo de Simón

Iscariote, la idea de entregarlo, sabiendo Jesús que el Padre había puesto todas las cosas en sus manos, y que salía de Dios y volvía a Dios, levantándose se quitó el manto, y tomando la toalla se la ató en la cintura. Luego puso agua en una jofaina y comenzó a lavar los pies

de los discípulos, y a secarlos con la toalla. Jesús dijo: “El que está lavado sólo necesita que le lave los pies, pero el resto está limpio; vosotros estáis limpios, aunque no todos”. Dijo “no todos están limpios” porque sabía quién lo entregaría. Después que les lavó los pies, se sentó nuevamente a la mesa y les dijo: “¿Veis lo que he hecho? Vosotros me llamáis Maestro

y Señor y lo soy; he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavaros los pies los unos a los otros. Si sabéis estas cosas felices seréis si las ponéis por obra”. (Juan 13, 1-12).


–Meditación:

Vemos la humildad del Maestro.
Debemos imitarlo siendo humildes y sirviendo a
nuestros hermanos, y Dios nos dará la felicidad
en esta vida y en la eterna.

Bendito sea Dios…



Tercera Estación: 
Oración Sacerdotal.

“Jesús levantando los ojos al cielo dijo: “Padre, ha llegado la hora, glorifica a Tu Hijo para que también Tu Hijo te glorifique a Ti. Ésta es la vida eterna, que te conozcan a Ti, único Dios verdadero y a Tu enviado Jesucristo.

Yo te he glorificado en la Tierra, he cumplidola obra que me encomendaste. Ahora Padre glorifícame cerca de Ti, con aquella gloria que tenía antes de que el mundo existiese.

Las palabras que me diste les he dado, y ellos las recibieron, y han conocido verdaderamente que vengo de Ti y han creído que Tú me enviaste.
Ruego por ellos; no ruego por el mundo sino por los que me diste, porque son tuyos.

Ya no estoy en el mundo, pero éstos están en el mundo, y yo vuelvo a Ti. Padre Santo, guárdalos en tu nombre para que sean una sola cosa, como nosotros somos una sola cosa.

Yo les he dado tu Palabra, y el mundo los ha odiado, porque no son del mundo como tampoco yo soy del mundo.
No pido que los quites del mundo, sino que los guardes del maligno.
Santifícalos en la verdad: Tu Palabra es la Verdad”. (Juan 17, 1 y st.).


–Meditación:

Cristo se entregó voluntariamente
al sufrimiento y a la muerte, para que nosotros
pudiéramos obtener la felicidad verdadera:
conocer, amar y servir a Dios en esta vida, y
después gozar de su presencia en la vida eterna.
Bendito sea Dios…



Cuarta Estación:
La agonía en Getsemaní.


“Después Jesús salió con sus discípulos y fue a Getsemaní al huerto de los Olivos y les dijo: “Sentaos aquí mientras yo voy a orar”.

Y tomando consigo a Pedro, Santiago y Juan, comenzó a llenarse de temor y angustia.
Y les dijo: Mi alma está triste hasta la muerte; esperad aquí y velad”.
Yendo un poco adelante, se postró en tierra y pidió que de ser posible pasase de Él aquella hora y decía: “Padre, todo es posible para Ti, que pase de mí este cáliz, pero no se haga mi voluntad sino la tuya”.
Volvió y los encontró durmiendo y dijo a Pedro: “Simón, ¿duermes?,

¿no has podidovelar una hora conmigo?
Velad y orad para no caer en la tentación; el Espíritu está pronto pero la carne es débil”.

Y volviéndose a ir, oró con las mismas palabras.
Nuevamente los encontró durmiendo, porque sus ojos estaban pesados,
y no sabían qué responderle.

Dejándolos se fue de nuevo, y oró por tercera vez, diciendo las mismas palabras.
Vino por tercera vez y les dijo: “Dormid y descansad; basta, ya es la hora,
el Hijo del Hombre es entregado en manos de los pecadores”.
(Marcos 14, 32-43).


–Meditación:

Aprendamos de Cristo a rezar
en las tribulaciones y tentaciones; y amemos la
santa voluntad de Dios, que por su Providencia
hace florecer el bien entre las espinas del
sufrimiento.
Bendito sea Dios…



Quinta Estación:
Jesús es tomado preso.


“Se reunieron los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo, en el palacio de Caifás, y formaron consejo para tomar preso con engaño a Jesús y darle muerte. Pero decían: “que no sea el día de fiesta, para que el pueblo no se subleve”. Judas Iscariote, uno de los doce, fue a ver a los sumos sacerdotes y les propuso: ¿qué me daréis si os lo entrego? Y acordaron en 30 monedas de plata. Desde este momento Judas buscaba la oportunidad para traicionarlo.

Luego que Jesús oró en el huerto de los Olivos, dijo a sus apóstoles: “Levantaos, v aprestaos ya llega el que me va a entregar”. Entonces llegó Judas, uno de los doce, seguido de una multitud armada con espadas y con palos, que venían enviados por los sumos sacerdotes y por los ancianos del pueblo. El traidor les había dado esta señal: “Aquél a quien yo bese, ése es, prendedlo”.

Entonces se acercó a Jesús y no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre no tendréis vida en vosotros.El que come mi carne y bebe mi sangre está en Mi y Yo en él”. (Juan 6, 34-38).

–Meditación:

Solamente Dios, Nuestro Señor
Jesucristo, (y el Sacerdote en su Nombre)
puede convertir el pan en su Carne y el vino
en su Sangre, para alimento espiritual de
nuestras almas. Agradezcamos a Jesús este
regalo divino, y tratemos de recibirlo cada día,
con gran devoción y pureza del alma.

Bendito sea Dios…




Sexta Estación 
El Tribunal Judío (Sanedrín).

“Llevaron a Jesús a casa de Caifás, sumo sacerdote, en donde los escribas y los ancianos se habían congregado. Los sumos sacerdotes y todo el consejo buscaban un falso testimonio contra Jesús para condenarlo a muerte. Y no encontraron ninguno convincente a pesar de los muchos falsos testigos que habían acudido.

 Finalmente, vinieron dos falsos testigos que dijeron: “Éste dijo: Puedo destruir el Templo de Dios y reedificarlo en tres días”. Entonces levantándose el Sumo Sacerdote dijo: “¿No respondes nada a lo que éstos afirman contra Ti? Pero Jesús callaba. Y el Sumo Sacerdote le dijo: “Te conjuro por el Dios vivo que nos digas si tú eres el Cristo, el Hijo de Dios”.

Jesús le respondió: “Tú lo has dicho. En verdad os digo que luego veréis al Hijo del Hombre sentado a la derecha de la Majestad de Dios, y viniendo sobre las nubes del cielo”. Entonces el Sumo Sacerdote rasgó sus vestiduras diciendo: “Ha blasfemado”, ¿qué necesidad tenemos ya de testigos? Vosotros mismos acabáis ya de oír la blasfemia, ¿qué os parece? Y le respondieron diciendo: “Es reo de muerte”.

Luego empezaron a escupirle en la cara y a maltratarlo; otros le golpeaban el rostro diciendo: “Cristo, adivina quién te golpeó”. (San Mateo 26, 57-68).


–Meditación:

El juicio injusto del Sanedrín, nace
del odio a Cristo y va por el camino de la mentira.
Pero Cristo vence con la verdad y con el amor,
incluso el amor a los propios enemigos.

Bendito sea Dios…




Séptima Estación 
El Tribunal Romano.

“Llevaron luego a Jesús de Caifás al Pretorio;amanecía, y los judíos no entraron en el Pretorio para no contaminarse (con los paganos), para poder comer la Pascua. Pilato salió afuera y les dijo: “¿Qué acusación traéis contra este hombre?”. Le respondieron: “Si no fuera un malhechor no te lo habríamos entregado”.Entonces Pilato les dijo: “Tomadlo y juzgadlo según vuestra ley”. Los judíos le dijeron: “No nos está permitido matar a nadie”, para que se cumpliera la palabra de Jesús, que dijo con qué clase muerte habría de morir. Entró Pilato al Pretorio y dijo a Jesús: “Mi reino no es de este mundo.

Yo soy Rey, para esto nací y para esto vine al mundo, para dar testimonio de la verdad. Todo aquel que pertenece a la verdad escucha mi voz”. Pilato le dice: “¿Qué es la verdad? Al decir esto, salió de nuevo y dijo a los judíos: “Yo no encuentro ningún delito en este hombre”. Entonces Pilato tomó a Jesúsy mandó azotarle.

 Los soldados entretejieron una corona de espinas y se la pusieron en la cabeza, le vistieron un manto de púrpura y se burlaban diciendo: “Salve, Rey de los Judíos”, y le daban bofetadas.Pilato lo sacó afuera y dijo a los judíos: “He aquí al hombre”. Los sacerdotes y los fariseos gritaron: “Crucifícalo, crucifícalo”. Pilato dijo a los judíos: “Aquí tenéis a vuestro Rey”.

Los judíos dijeron: “No tenemos más rey que al César. Crucifícalo,crucifícalo”. Entonces Pilato se lo entregó para que lo crucificaran”. (Juan 18, 28-38).


–Meditación:
El juicio cobarde de Pilato,
indiferente ante Cristo y ante la verdad, va por
el camino del miedo a perder los beneficios
sociales y políticos. Pero Cristo vence, pues
su testimonio verdadero perdura por todos los
siglos.

Bendito sea Dios…


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