Porqué....?

Por qué en las iglesias, hoy, el Sagrario está vacío, con la puerta abierta?



Todos nacemos y morimos una vez. Jesús murió, y cuando alguien muere se dispone su cuerpo con cuidado, quizás para significar que creemos que resucitaremos algún día. Jesús nos dijo que no estamos destinados a la muerte, sino a vivir en la eternidad. Así, los amigos de Jesús trataron con cuidado especial el cuerpo de Jesús, según la tradición judía. Lo colocaron en un sepulcro que cerraron con una losa. Pero de pronto, apareció vacío.


El Sagrario queda abierto y vacío el Viernes Santo en las iglesias para que nos demos cuenta cuán vacía es la vida sin Jesús.

Viernes Santo... Jesús en la cruz 


Estamos tan acostumbrados a ver la imagen de Jesús en la cruz, que no nos damos cuenta de muchas cosas...

Por ejemplo, ¿sabes a quiénes estaba reservado el suplicio de la cruz? A los bandidos y a los esclavos fugados de la casa de sus amos y luego atrapados. ¡Los esclavos eran considerados como animales! Como ves, Jesús padeció una muerte no sólo atroz y cruel, sino vergonzosa y humillante.

 ¿Por qué el sacerdote lava los pies de algunas personas en la Misa del Jueves Santo?

Imagínate un país y una época en que la gente andaba descalza por caminos polvorientos, con o sin sandalias. Pronto se ensuciaban los pies. Lavar los pies de los dueños era tarea del último de los criados, trabajo de esclavo. Jesús, el Maestro, El Señor, el Rey, se coloca en el puesto más humilde de todos para darnos ejemplo. No nos pide que lavemos los pies de nuestros amigos o de nuestros hermanos; lo que pretende es enseñarnos a no creernos nunca superiores a los demás, porque somos todos servidores unos de otros.




Antes de la última comida que Jesús comparte con sus discípulos, tiene un gesto sorprendente: les lava los pies. El Maestro sirve a sus amigos como un esclavo, porque los ama.

Con este acto les enseña cómo comportarse para amarse los unos a los otros: sirviéndoles.
Para recordarnos que Jesús también nos pide servir a los demás, el sacerdote repite el gesto de Jesús en la Misa del Jueves Santo.